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Responsabilidad

La limpieza después de Katrina: el grupo de exploradores Venture Crew 10 vuelve a la carga

Quizá la idea de llevar 15 chicos con edades comprendidas entre los 11 y los 18 años por tierra a Biloxi, Misisipi, no sea lo que se le ocurre a la mayoría al pensar en tomar vacaciones durante siete días. Para Barry Dahlberg y nueve adultos más, entre ellos Bob y Jim DeVlieger, quienes además son empleados de Hamilton Sundstrand, y para los chicos del grupo de exploradores Venture 10 Crew de la organización Boy Scouts of America, fue una experiencia que recordarán toda la vida.

Continuando con el trabajo que otros grupos de voluntarios empezaron, Venture Crew 10 ayudó a los propietarios de residencias en Biloxi con labores tales como preparación de cimientos, construcción de cobertizos, carpintería, fontanería y pegado de baldosas. Con la supervisión del uso de herramientas eléctricas por parte de los adultos, los chicos ejecutaron sus proyectos de principio a fin. "Fuimos a Biloxi por primera vez el año pasado para ayudar a reconstruir el campo de los exploradores Boy Scout de Kiln, Misisipi, que sufrió daños en la tormenta, y los chicos querían regresar para vez en qué más podían ayudar. El viaje de este año fue distinto ya que vinieron chicos más pequeños, así como niñas, y mujeres que ayudaron en calidad de supervisoras, lo cual fue estupendo", afirmó Dahlberg.

La preparación para emprender el viaje se llevó a cabo con muchos meses de anticipación. El grupo Venture Crew 10 vendió bloques de queso y organizó una cena con espagueti con el fin de recaudar fondos para pagar por sus alimentos, la gasolina y otras necesidades durante esta aventura de una semana de duración. Además del dinero proveniente del programa de subsidios UTC Volunteer Grant, el grupo salió hacia Biloxi con $9,000. Esa cantidad sirvió para cubrir sus gastos, y también les permitió hacer una donación a la Iglesia First United Methodist de Biloxi, donde se alojaron en aulas escolares que se habían convertido en dormitorios para los grupos de voluntarios. La iglesia fue, además, patrocinadora de los proyectos del grupo.

"Biloxi se veía diferente esta vez porque la mayor parte de los escombros dejados por la tormenta ya se habían recogido. Sin embargo, incluso después de tanto tiempo, hay personas que siguen viviendo en caravanas suministradas por FEMA, o que están tratando de arreglar sus casas para que sean habitables de nuevo. Al trabajar en estos proyectos tuvimos la oportunidad de hablar con personas que sobrevivieron los estragos de Katrina. Las historias que nos contaron nos impresionaron fuertemente", agregó Dahlberg. "Pero no todo fue trabajo. Una noche fuimos al Golfo en barco para ver la puesta del sol, y la noche anterior a nuestro regreso a casa comimos frijoles rojos con arroz y algo nuevo, cangrejos de río. Los dueños de viviendas nos ayudaron a cocinar y ofrecieron una demostración de la forma de comer cangrejos de río. Fue algo divertido y una forma estupenda de terminar nuestra aventura".


Un empleado de Sikorsky aboga por las causas de los veteranos

Bob Chechoski ha estado trabajando como Operador de aspas de aeronaves de Sikorsky por más de 24 años. "Parece que los años pasaran volando, porque disfruto el trabajo y entiendo la importancia de hacerlo bien".

Cuando no está trabajando, Bob pasa la mayor parte de su tiempo abogando por las causas de los veteranos, recaudando donaciones y creando paquetes de necesidades básicas para apoyar a nuestras fuerzas armadas en el exterior. Nada más en el 2007, Bob envió más de 80 paquetes al exterior. Aunque cada paquete es diferente, la mayoría contiene alimentos no perecederos como barras de dulce, pavos para celebraciones, artículos de baño, películas y juegos para PlayStation y Xbox. Los paquetes por lo general pesan entre 20 y 30 kilos.

Bob se mantiene en contacto constante con muchos soldados por correo electrónico. Ellos le avisan cuando han recibido un paquete, y piden artículos que necesitan o quisieran tener. "Cada vez que recibo un mensaje de un soldado, se alegra mi corazón. Merecen todo lo que les enviamos porque están en una situación difícil y todo lo que se haga por ellos, por poco que sea, les da esperanza. Que lo diga yo, que sé de primera mano cómo es esto", dice Bob, quien sirvió en Vietnam durante tres períodos entre 1966 y 1969, y recuerda que no hubo muchas personas que enviaran suministros a las tropas. "Nuestra moral bajó y sentíamos que a nadie le importábamos. Es esta experiencia lo que me inspiró a hacer campaña por las tropas, lo que se ha convertido en mi obligación cívica", agregó.

Bob demuestra su apoyo de muchas maneras, todo para honrar a quienes han prestado o están prestando servicio militar. En los últimos 15 años, ha estado afiliado con el Hospital de Veteranos de West Haven, Connecticut, como representante acreditado de servicio para los veteranos que necesiten ayuda para llenar formularios de reclamos o representación en casos judiciales. Bob también participa en el fondo de soldados, marineros e infantería de marina (Soldier's Sailor's and Marine's Fund) ayudando a los veteranos a adquirir fondos estatales, vivienda y empleo.

Pero la devoción de Bob llega más allá, ya que como miembro del Grupo 251 de veteranos estadounidenses de la guerra del Vietnam organiza eventos para recaudar fondos para las tropas, así como eventos con fines sociales en la comunidad. También es oficial de servicio de la Legión Estadounidense. "Cada uno de nuestros actos marca una gran diferencia en las vidas de nuestros soldados, y ellos aprecian nuestro apoyo", agregó Bob.

Él se vinculó a la Asociación de Veteranos de Sikorsky (SVA, por sus siglas en inglés) en el 2007 para generar interés hacia las tropas y animar a los empleados de Sikorsky a participar con apoyo a las tropas y a los veteranos, tanto en la empresa como en la comunidad. La SVA organiza dos eventos de recaudación de suministros al año. "La información ha empezado a difundirse, y cada vez hay más empleados que donan artículos", afirmó Bob.

También organiza periódicamente eventos de "Apoye a nuestras tropas" para dar a los empleados de Sikorsky la oportunidad de escribir mensajes en banderas de "Apoye a nuestras tropas", para dar ánimo a los soldados y demostrar el apoyo de Sikorsky a quienes están sirviendo al país.

Hace poco, Bob recibió una sorpresa agradable que le conmovió casi hasta las lágrimas. Un soldado que había regresado de Irak recibió uno de los paquetes de necesidades básicas de Bob y decidió agradecerle en persona por los regalos y los mensajes alentadores recibidos por correo electrónico. "Cuando los soldados me dicen lo mucho que para ellos significan nuestros regalos, siento la confianza de que estamos haciendo lo que nos corresponde para apoyar a nuestro país y a quienes ayudan a mantenernos seguros".


Construcción más ecológica con Habitat for Humanity - Ciudad de Nueva York

En septiembre del 2007, la asociación de muchos años entre UTC y Habitat for Humanity de la Ciudad de Nueva York recibió un estímulo cuando un grupo de voluntarios de la empresa participó en la construcción de la vivienda multifamiliar más grande que ha construido la organización. El complejo urbano de 41 unidades en Brooklyn, Nueva York es un hito de Habitat que dotará a familias de viviendas nuevas asequibles y ecológicas.

El grupo, liderado por Greg Hayes, Vicepresidente de Contabilidad y Finanzas de UTC, pasó el día levantando el armazón del complejo de tres edificios que se espera terminar a principios del 2009. Varios empleados de la sede principal de UTC trabajaron como voluntarios, entre ellos Jennifer Caruso, Mark George, Corliss Montesi, Ken Parks, Tom Rogan, Jessica Smith, Peggy Smyth y Tobin Treichal.

El proyecto de Habitat de la Ciudad de Nueva York en Brooklyn está compuesto por tres edificios de cuatro pisos sin elevador, en los que se incorpora un detallado enfoque de diseño sostenible. El diseño incluye control de erosión y sedimentos, uso de plantas resistentes a la sequía, accesorios de fontanería de bajo flujo, electrodomésticos, equipos y accesorios especializados que ahorran energía, uso de pinturas y sellantes ecológicos y de materiales reciclados siempre que sea posible.

"En general, cuando pienso en los proyectos de Habitat tengo en la mente las viviendas unifamiliares, pero esta fue una labor de una envergadura mucho mayor", afirmó Corliss, quien trabajó como voluntaria para Habitat por primera vez. "Siempre es bueno participar en un proceso en el que puedes impactar a la comunidad. Aquí podía sentirse esto verdaderamente, porque estábamos trabajando con las familias que van a vivir en el edificio".

Al terminar, se espera que el nuevo proyecto de construcción reciba la certificación LEED (siglas en inglés para el Liderazgo en el Diseño Energético y Ambiental) que otorga el Consejo de construcción ecológica de los EE.UU. (U.S. Green Building Council), que es una organización sin fines de lucro dedicada a propagar métodos de construcción sostenibles. La certificación LEED es un punto de referencia reconocido para el diseño, la construcción y operación de edificios ecológicos, y promueve la sostenibilidad en la urbanización de sitios, eficiencia energética y acuática, selección de materiales y calidad ambiental en interiores.

Habitat de la Ciudad de Nueva York ha construido cada año más de 170 viviendas en los cinco distritos de la Ciudad de Nueva York con la ayuda de aproximadamente 10,000 voluntarios. UTC y sus empleados han apoyado a la organización durante más de una década, y en 2004 empezó a ofrecer subsidios a Habitat de la Ciudad de Nueva York a través de la iniciativa de las Ciudades Sostenibles, en la que se aplican los métodos de construcción ecológica en viviendas asequibles. En la 8ª celebración de los Premios anuales de construcción de Habitat en noviembre del 2007, UTC recibió honores como uno de los patrocinadores más importantes de la organización.

"Ayudar a cambiar la vida de una familia y al mismo tiempo hacer algo positivo por el medio ambiente es lo que hace que este esfuerzo sea tan especial y gratificante", dijo Greg. "Habitat for Humanity se encuentra entre las organizaciones que marcan la pauta, pues en cuestión de pocos años, creo que las normas de LEED deberán tenerse en cuenta en todas las construcciones".


Una lección sobre la importancia de medio ambiente, salud y seguridad

Gary Griesheim, empleado de Pratt & Whitney, es un entusiasta agradecido del programa de medio ambiente, salud y seguridad que UTC puso en marcha para eliminar los productos químicos peligrosos del lugar de trabajo.

Su reconocimiento surgió cuando su hermano, Greg, sobrevivió milagrosamente tras estar a punto de caer en un tanque de tricloroetileno (TCE) mientras trabajaba para otra compañía, un accidente industrial potencialmente mortal que estuvo a punto de producir una tragedia en la familia Griesheim.

“Debido a la inhalación de vapores de TCE, Greg se mareó mientras arreglaba una fuga en el equipo de limpieza de TCE, que estaba sobrecalentado, en una empresa de Illinois en la que trabajaba como ingeniero industrial”, explicó Gary.

“Fue un auténtico milagro que, al desmayarse, la hebilla del cinturón se enganchara en una tubería y evitara su caída dentro del producto químico”. “Al parecer, estuvo colgando a centímetros del tanque de TCE durante más de una hora”, añadió Gary.

Los vapores de TCE dejaron a Greg en un terrible coma que tuvo preocupada a toda la familia Griesheim, aunque no pareció afectar al sentido del humor del principal afectado: cuando se le preguntó acerca de la experiencia, Greg respondió: “Lo mejor es que le preguntes a otro, yo me pasé todo el tiempo durmiendo”.

Los médicos temían que Greg hubiera sufrido daños cerebrales crónicos por la inhalación de los vapores de TCE, pero salió del coma y se recuperó completamente tras unas pocas semanas.

Gary comentó: “Si los jefes de la empresa en la que trabajaba mi hermano hubieran dado prioridad a la cuestión de medio ambiente, salud y seguridad y contaran con una dirección estratégica como UTC, probablemente no habría estado tan cerca de la muerte”.

Eso fue lo que le dijo al director, George David, en una carta escrita a instancias de sus compañeros tras contar en una reunión de seguridad de Pratt & Whitney la tragedia que estuvo a punto de acontecer.

No es extraño que Gary sea un gran defensor de los esfuerzos realizados por UTC para eliminar los materiales peligrosos utilizados en los procesos de trabajo.

Gary comenzó su carrera profesional en Pratt & Whitney en 1992 en el laboratorio de investigación de ingeniería de los materiales, poco antes de que la compañía se propusiera sustituir los productos químicos peligrosos por otros procesos y materiales inocuos.

“Estuve junto a los ingenieros de materiales que trabajaron muy duro no durante meses, sino años, experimentando con procedimientos y soluciones de limpieza alternativos”, explicó Gary. “En aquella época, tenían dudas acerca del razonamiento estratégico que había llevado a la dirección a decidir eliminar dichos productos químicos y se preguntaban si esto pondría en peligro la competitividad de UTC en el mercado”.

En la actualidad, Gary, que trabaja para las instalaciones de Pratt & Whitney en Columbus (Georgia), mantiene un respeto especial por la responsabilidad demostrada por la dirección de UTC en materia de medio ambiente, salud y seguridad.

“UTC está haciendo lo que debe hacerse”, afirmó.


Desde Rusia con amor

El editor de la revista Parents ha descrito la adopción como un “proceso milagroso: adultos y niños se encuentran y, gracias al poder del amor, crean familias”. Dicho milagro se produjo cuando Bob Loycano, jefe de artículos de cierre de Pratt & Whitney, y su familia adoptaron a su hija Waverly Anastasia.

Después de que Bob y su esposa Kimberly tomaran la decisión de adoptar un niño de Rusia, les llevó cuatro meses completar el estudio obligatorio del hogar hasta que pudieron entrar a formar parte del programa de adopción de Rusia. Una vez finalizado, solo tardaron un mes en encontrar al afortunado: una niña de dos años llamada Anastasia, que estaba viviendo en la ciudad de Birobidzhan, en la Provincia Autónoma Hebrea situada en el extremo oriental de Siberia.

La familia Loycano. De izquierda a derecha: Evan, Bob, Kimberly y Waverly Anastasia.

Los Loycano viajaron a Birobidzhan para conocer a su hija, que los recibió corriendo a sus brazos. El lazo de unión entre ellos fue instantáneo. Sin embargo, algo más lento fue el proceso de finalizar la adopción, para lo que fue necesario un nuevo viaje a Rusia varias semanas después. Durante este proceso, los Loycano cambiaron el nombre de Anastasia por Waverly y dejaron Anastasia como segundo nombre. Tras varios días de papeleo en Siberia y Moscú, Bob y su esposa pudieron finalmente llevarse a Waverly a casa.

Una vez allí, Waverly conoció a su hermano mayor, Evan, hijo biológico de cuatro años de Bob y Kimberly. Al principio, Evan estuvo encantado de tener una hermana. Le enseñó a Waverly a jugar con sus juguetes y se lo pasó en grande siendo el hermano mayor. Sin embargo, el segundo día se dio cuenta de que su nueva hermanita iba a quedarse para siempre y quiso mantener una “charla privada” con Bob. Le explicó que “esto no funciona” y que la niña “debe volver a su país”. Bob y Kim trataron de no reírse, y durante los dos meses posteriores se esforzaron para que Evan aceptara su hermana.

Lo más difícil para Waverly fue acostumbrarse a comer y dormir. Muchos alimentos no le sentaban bien, y posteriormente el médico descubrió que portaba ciertos parásitos comunes entre los niños de la región de Rusia en la que vivía Waverly. También le costaba dormir y, según les explicó el médico de adopción internacional, si se despertaba y lloraba, Bob y Kimberly tenían que consolarla inmediatamente, de forma que fuera consciente del cariño de sus nuevos padres.

En los últimos doce meses, Waverly ha progresado muchísimo y se ha adaptado muy bien. Los Loycano están entusiasmados con el nuevo miembro de su familia... incluso Evan, que cuando se le preguntó si estaba contento con Waverly, respondió un rotundo: “¡Por supuesto!”

Si está planteándose adoptar a un niño, recuerde que UTC ofrece un Programa de Asistencia a la Adopción.


El equipo financiero de Otis apoya a Habitat for Humanity

Los miembros del equipo financiero están acostumbrados a hacerse cargo de la situación económica de Otis y obtener grandes beneficios, y cuando se propuso que ayudaran a Habitat for Humanity, los resultados no fueron menos sorprendentes.

A finales de junio, un grupo de 12 empleados del Departamento de Finanzas de Otis se ofrecieron para construir casas y desarrollar el trabajo en equipo durante un evento de Habitat for Humanity en el área de Hartford, que duró todo un día. Se trata del cuarto año que el departamento ha participado como equipo.

Los empleados de Otis colaboraron junto a voluntarios que iban desde adolescentes hasta jubilados para montar el armazón de unas paredes, clavar algunas láminas, llevar accesorios para el cuarto de baño desde el camión de transporte hasta las casas, medir el perímetro del tejado y construir los armazones del tejado de dos casas.

“Te sientes muy bien después de hacer algo por gente que lo necesita y, sobre todo, al hacerlo con tus colegas en un ambiente completamente diferente del lugar de trabajo”, dijo Angelo Messina, director del equipo financiero de Otis.

Messina se ofreció como voluntario por primera vez el año pasado cuando trabajaba para Carrier y estuvo encantado de unirse al equipo de Habitat de Otis este año. Explicó que las casas de Habitat son “un oasis en un antiguo barrio comercial en el que abundan las fábricas cerradas. Fue sensacional ver familias viviendo en las casas que ya se habían terminado en la zona”.

Iris Huang, analista principal de la sección de controles y normativas, es relativamente nueva en el equipo de Otis y ayudó a construir algunas de las otras casas del mismo barrio con un grupo de su anterior compañía, Stanley.

“Se trata de un barrio desapacible, el más duro que puedas imaginarte”, afirmó. “Y en medio de él hay varios bloques de casas de Habitat, que presentan una imagen fresca y limpia, con jardines verdes. Es un contraste increíble. Me sentí muy orgullosa de lo que hicimos y sé que nuestro trabajo no será en vano. Cuando ese día miraba a mi alrededor, me sentía extremadamente afortunada de haber trabajado para dos empresas cuyos directivos están comprometidos con la responsabilidad colectiva”.

Meredith Lewis, analista principal de análisis y planes financieros, estaba completamente de acuerdo. Ella ha sido voluntaria de Habitat durante siete años, tres de ellos con Otis.

“Este es el tercer año que hemos regresado al mismo lugar”, dijo Lewis. “Mientras trabajábamos pudimos ver las familias que ahora viven en las casas que construimos anteriormente. Ver a los niños correr por los jardines mientras sus madres los vigilan desde el porche te ayuda a darte cuenta de que tu esfuerzo realmente produce resultados, y tienes la prueba delante de ti. Cuando estaba cansada o alguien se quejaba del calor, oíamos a los niños reír y continuábamos con nuevos bríos”.

Para Lewis, el trabajo en equipo es “un elemento extra a la ayuda a la comunidad. La verdad es que hay que colaborar mucho en el proyecto para que funcione. Parece que nuestros grupos siempre trabajan bien juntos y, después de la experiencia, todo lo que hemos aprendido sobre las habilidades de cada uno, los estilos de trabajo y las vidas personales lo trasladamos a la oficina y conseguimos un entorno de trabajo mucho mejor y eficaz”.

Esta fue la primera ocasión en la que Gabriel Acosta, analista financiero senior, participó en un evento de Habitat for Humanity.

“Me ofrecí como voluntario porque me gustó la idea de construir casas”, comentó Acosta. “Descubrí que te hace sentir muy bien y es divertido. Me gustaría volver a hacerlo. La verdad es que trabajar con mis compañeros y conocer una parte diferente de ellos significó mucho para mí”.

Tatyana Lobikin está completamente de acuerdo. Lobikin, directora del área de compensación y generalista de recursos humanos para el equipo financiero, ha sido voluntaria de Habitat durante cuatro años.

“No hay organizaciones jerárquicas, cargos, ni niveles. Todos somos voluntarios con nuestros nombres escritos con rotulador en un pedazo de cinta adhsesiva”, afirmó. “Estamos trabajando juntos por una buena causa, y de paso nos la pasamos estupendamente. Al terminar, sabemos que hemos realizado una contribución importante para la vida de alguien. Participar en esta actividad se ha convertido en una costumbre anual en mi vida”.

Ese día, Messina tuvo la oportunidad de conocer a la futura habitante de una vivienda. “Era una mujer mayor encantadora, que estaba a punto de poseer una casa por primera vez”, explicó, y añadió que, como gente de finanzas, los voluntarios estaban especialmente interesados en los detalles económicos de las casas de Habitat. “Las casas se venden por $ 80,000 con una hipoteca a 26 años sin intereses... una diferencia enorme con respecto a lo que haría una compañía con fines de lucro”, manifestó.

De acuerdo con Habitat for Humanity en el área de Hartford, los voluntarios proporcionan la mayor parte la mano de obra, y empresas y personas particulares donan dinero y materiales para construir las casas. Las familias participantes invierten cientos de horas de trabajo ("el sudor de su frente") en construir sus hogares y los de los demás. Durante estos dieciséis años y gracias al enorme esfuerzo y dedicación de voluntarios, los habitantes de las casas y otras personas, se han construido más de 100 casas en el área de Hartford.


Scout Plaisted

Hace sólo seis años que Scott Plaisted, inspector de pruebas no destructivas (NDT) en Pratt & Whitney de North Berwick (Maine), y su esposa, Carol, sufrieron una tragedia por la que no debería pasar ningún padre. Eran una pareja feliz con dos hijos: Joshua, de cuatro años, y Lindsey, de cuatro meses. Sin embargo, de un día para otro el pequeño Joshua falleció de meningitis bacteriana.

Aunque enfrentaban un dolor insuperable, Scott y Carol no podían olvidar a Lindsey. Saber que tenían que luchar por su hija fue una de las pocas cosas que les dio fuerzas para continuar viviendo en los días posteriores a la prematura muerte de Joshua. A pesar del dolor, que parecía que no iba a desaparecer nunca, Scott y Carol se aferraron al pensamiento de que tenían que asegurarse de que Lindsey conociera a su hermano, y tomaron la decisión de buscar la forma de que el recuerdo de Joshua se convirtiera en fuente de inspiración no sólo para Lindsey, sino también para otros niños y familias.

Scott se expresó en palabras muy positivas sobre la forma en que Carol y él acordaron comenzar el programa de alfabetización Joshua’s Book of Dreams (Libro de los sueños de Joshua), que ha logrado que miles de niños disfruten del placer de la lectura. “Nos sentamos y propusimos ideas sobre cómo podíamos recordar a Joshua”, dijo Scott, que habló de la pasión que tenía su hijo por aprender y leer. “Le encantaban los libros de todo tipo y decidimos que debíamos compartir su amor por los libros”.

Scott, Carol y Lindsey recopilan libros nuevos y seminuevos para distribuirlos donde se necesitan. Los Plaisted llevan a cabo todo el programa desde su hogar en York (Maine). En 2001, gracias al apoyo del comité de parques y ocio de York, pusieron en marcha la carrera de 5 Km de Joshua’s Book of Dreams. 354 personas corrieron y caminaron en el evento de abril de este año. Los fondos recaudados en esta carrera anual sirven para adquirir libros para las bibliotecas escolares y para desarrollar programas comunitarios de lectura.

Desde su fundación en 2001, Joshua’s Book of Dreams ha distribuido más de 17,000 volúmenes. Los libros han sido donados a varias escuelas y organizaciones infantiles, así como al programa Aircraft Club Angel Tree. Los libros de Joshua se enviaron a Nueva York tras los sucesos del 11 de septiembre, y a Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina.

Scott, Carol y Lindsey recuerdan a Joshua todos los días y están muy agradecidos por el tiempo que disfrutaron con él, además de por la bendición de su contagiosa pasión por los libros. Con cada libro que etiqueta o que empaqueta para enviar, Lindsey se mantiene cerca de su hermano. Aunque ya no tienen a su ángel terrenal, Joshua’s Book of Dreams hará que la familia Plaisted siga teniendo cuatro miembros por siempre.

Si desea obtener más información sobre la meningitis bacteriana, visite www.cdc.gov.